En el comportamiento obsesivo compulsivo la persona siente una fuerza interior que lo lleva a repetir un acto, se siente impulsado a realizar ese acto con el fin de evitar o producir algún acontecimiento futuro.
Ejemplos de conductas obsesivo compulsivas
El lavado de manos continuo por temor a los gérmenes. Revisar varias veces las canillas antes de acostarse y levantarse durante la noche a verificar si las cerró. Ordenar los objetos continuamente y no soportar que algo no esté exactamente en el mismo lugar. Limpiar excesivamente una y otra vez las mismas cosas. Levantarse de la cama siempre por el mismo lugar o calzarse primero el pie derecho por temor a que pase algo malo durante el día si no lo hace así. Dentro de estas conductas están las llamadas cábalas, llevar ciertos objetos consigo porque de lo contrario se perderá el exámen, lo dejará la novia o no le darán el empleo.
El obsesivo-compulsivo puede pensar que si no reza una hora por día le sucederá algo terrible. Hay casos de personas que hacen un trayecto más largo para pasar exactamente por el mismo lugar, porque temen que si no lo hacen sufrirán un accidente.
Cuando se trata de un pensamiento obsesivo este puede ser el de golpear a alguien, el individuo sabe que no lo hará, ni tiene motivos para hacerlo, no es un deseo, pero le viene constantemente ese pensamiento y no lo puede evitar.
Todos podemos vernos reflejados con algunos de los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo pero se considera enfermedad cuando esas conductas son limitantes para las actividades normales y se repiten durante un período prolongado.
Las causas del TOC no se conocen aún, se cree que puede ser por una variación de la serotonina, alguna anormalidad en el lóbulo frontal, hay varias hipotesís pero ninguna confirmada.
Tratamiento para el Trastorno obsesivo compulsivo
El tratamiento consiste en psicoterapia conductista que hará al paciente enfrentarse a la situación que lo lleva a realizar el acto compulsivo para poder controlar la ansiedad que lo lleva a ejecutarlo.
También lo ayuda a aprender a controlar los pensamientos obsesivos.
La terapia va acompañada de medicación que puede ser: Citalopram, clomipramina, fluoxetina, sertralina, paroxetina o fluvoxamina.
Este trastorno se manifiesta en la aparición indeseada e inesperada de toda clase de compulsiones y de obsesiones (juntas o separadas) que controlan la vida de un individuo. Las compulsiones son conductas o estrategias que se emplean para mitigar la ansiedad, producto de una obsesión, la cual es una imagen o pensamiento repetitivo y perturbador que genera la mente de la persona.
“María es una mujer que vive constantemente preocupada y aterrorizada por los gérmenes y la suciedad; es por esto que a manera de ritual ella se lava las manos con agua y jabón, una y otra vez (excesivamente) durante el día, por miedo a contaminarse. Es una angustia que parece nunca abandonarla —salvo cuando se lava las manos—pero poco tiempo después, la sensación regresa para repetir el ciclo. Ella sufre de TOC.”
Características del TOC
a. Las ideas, creencias o pensamientos tienen un notable potencial perturbador.
b. Los pensamientos están poco relacionados con problemas reales: esto quiere decir que si María trabaja como secretaria, la presencia de gérmenes o de contaminación “peligrosa”, es producto de una obsesión.
c. Cuando reinan estos pensamientos, la persona debe librarse de ellos ejecutando un ritual o una tarea específica: éste caso aplica cuando se repite una oración o una frase “mágica” en un determinado momento.
d. Las personas reconocen que desde su mente provienen estas ideas.
Acciones como contar frenéticamente los pasos, escalones y baldosas sin poderlo controlar; u ordenar hasta el cansancio y categóricamente la ropa, zapatos y objetos se convierten verdaderamente en un problema cuando duran demasiado tiempo, obstaculizan otras tareas importantes en nuestra vida —como relacionarnos con los demás— y nos controlan la existencia, hasta el punto en que nos domina la ansiedad.
El TOC no sólo es una pesadilla para quien lo sufre, sino para las personas que están alrededor. La única manera de enfrentarlo consiste en contrastar la realidad con las creencias y controlar sistemáticamente la ansiedad.
CASO
Desde los 14 años que empecé el bachillerato, experimenté la desagradable sensación de padecer 'manías' y pensamientos reiterativos. Así uno detrás de otro, durante todos los siguientes años. Actualmente, vivo sumido en un profundo abatimiento y desesperación porque me veo dominado por una serie de ideas o pensamientos 'tiránicos' que no me dejan vivir y me están destrozando la vida. .....
Actualmente, todas las obsesiones que tengo giran en torno a la idea del cerebro y al rechazo que me produce pensar en esta parte del cuerpo, esta maquina tan perfecta que a veces falla. Veo las cosas e inmediatamente relaciono el sentido de la vision con el cerebro (¡y quisiera cerrar los ojos para no ver!). ¡Que idea tan absurda!. Muevo un brazo y me viene a la cabeza que lo estoy moviendo gracias a una orden del cerebro (¡y otra vez, quisiera no moverlo!. Estoy leyendo o estudiando algo y otro tanto de lo mismo, ¡otra actividad del cerebro!. Todo va a parar a lo mismo y asi, con un monton de cosas. Imaginese lo que debe ser vivir todo el dia pendiente de estas ideas tan absurdas que encima me producen temor y ansieda (alguna vez hasta ataques de panico). Estoy siendo tratado con Anafranil y Tranxilium 5, en dosis bajas, y tambien estoy siguiendo una terapia cognitivo-conductual, basada en la desensibilizacion sistematica, pero estoy a punto de terminar la terapia y no experimento mejoria alguna (con eso no quiero criticar a este colega suyo que por otra parte me merece mucho respeto por su saber y sus conocimientos en la materia, pues puede ser que yo no haya llevado bien la terapia).
RSPTA:
Me encanta recibir tu mail porque me obliga a escribir algo sobre el trastorno obsesivo compulsivo que es una de las cosas que están pendientes en mi página.
Aunque supongo que el colega que te trata habrá tenido alguna razón de peso para utilizar en tu caso la técnica de Desensibilización Sistemática; el tratamiento de elección para los trastornos obsesivos es "la exposición con prevención de respuesta", tal y como se puede comprobar en cualquier manual de Modificación de Conducta (puedes ver por ejemplo "Tratamientos Psicológicos" de Marino Pérez (catedrático de Oviedo), 1997, página 840 Editorial Universitas).
Explicándolo en pocas palabras, en este tratamiento se trata de exponer al paciente a los estímulos temidos previniendo la ejecución de los rituales. Por ejemplo, ante el rito de lavarse compulsivamente las manos se puede exponer al paciente a la suciedad (si este fuera el estímulo temido) evitando realizar el rito, lavarse las manos. Se mantiene esta situación hasta que la ansiedad del paciente disminuye de forma notable y puede aguantar la suciedad con un mínimo malestar. Con la repetición de este procedimiento el paciente se siente cada vez menos compelido a realizar el rito y el problema se resuelve.
Cuando se dice que es el tratamiento de elección se está afirmando que hay estudios científicos con datos empíricos contrastando su efectividad y que es superior a otros aunque también tengan eficacia probada.
Trastornos obsesivos sin compulsiones
Ahora bien, tú planteas que solamente tienes obsesiones (rumiaciones), es decir, no existen ritos externos. El tratamiento de este tipo de trastornos presenta peculiaridades, algunas de las cuales se comentan a continuación:
La exposición a estímulos temidos con prevención de respuesta es también efectiva. Por ejemplo, un paciente tenía un pensamiento obsesivo de que iba a clavar un cuchillo a su hijo. Era un pensamiento irracional, quería muchísimo a su hijo y sabía que no lo haría nunca; pero ese pensamiento venía a su cabeza sin poderlo evitar y esto le producía mucha ansiedad. En este tipo de casos el miedo suele ser a perder el control y que pudiese llegar a ocurrir, por supuesto se trata de un miedo sin sentido. El tratamiento consiste en mantener el pensamiento de forma repetitiva hasta que su presencia no produzca ansiedad. Se ha comprobado experimentalmente que la exposición continuada al estímulo temido, en este caso el pensamiento, reduce y elimina el miedo que produce. Eliminada la ansiedad el pensamiento desaparece.
En el caso anterior la rumiación coincide con el estímulo que origina el miedo; pero no en todos los casos es así. Por ejemplo, un paciente en proceso de separación tenía un pensamiento obsesivo de querer volver con su mujer, cosa que no solamente no deseaba realmente, sino que además era imposible. En este caso el temor lo originaban las consecuencias sociales de la separación, pues vivía en un ambiente muy tradicional. Pensar que quería volver con su mujer era el rito, una forma de intentar paliar la ansiedad que le causaba el rechazo social que se avecinaba. El estímulo ante el que tenía que perder la ansiedad era este rechazo social. El tratamiento consistió en la exposición al estímulo temido, el rechazo de las personas allegadas y la prevención de respuesta: pensar que realmente no podía volver con su mujer. En consecuencia es fundamental determinar cual es el estímulo que origina el problema, a veces no es tan evidente como puede parecer. El pensamiento obsesivo puede ser fuente directa del problema o puede ser parte del rito.
Un problema importante que tiene el paciente en el tratamiento de las obsesiones sin compulsiones asociadas es el control necesario para no realizar el rito durante la exposición, ya que se trata de un pensamiento y en cosecuencia es más difícil ayudarle de forma externa. Por ejemplo, si un paciente obsesivo compulsivo se ducha compulsivamente durante horas un familiar que le ayudase en la prevención de respuesta podría cortar el agua caliente a los 15 min. Sin embargo, es más difícil ayudar para que el paciente deje de pensar algo. Los intentos de no pensar en algo suelen estar destinados al fracaso más rotundo. Por ejemplo si dicen o te dices "No pienses en tus pies" tus extremidades se hacen inmediatamente presentes. En estos casos la intervención directa del terapeuta es esencial para conseguir el éxito.
A veces existen compulsiones que no son explícitas. Un ejemplo,
una paciente tenía el pensamiento obsesivo de que por su culpa había ocurrido un accidente de tráfico y había muerto una persona. Estaba diagnosticada como obsesiva sin compulsiones; pero analizando con detalle sus conductas se descubrió que durante la obsesión realizaba un pequeño rito elevando ligeramente los dedos del pie derecho. Dejar los dedos en su sitio suprimiendo ese pequeño rito ayudaba a la paciente a controlar sus pensamientos rituales durante la exposición.
No siempre los pensamientos repetitivos y no productivos son obsesiones, también pueden enmarcarse en un proceso de preocupación patológica, que también está asociada a la ansiedad y tiene un abordaje similar al que se plantea aquí. Se puede consultar una reflexión sobre la preocupación patológica.
La toma de decisiones en los obsesivos
Otro problema que tienen los obsesivos es la toma de decisiones. los procesos cognitivos que intervienen en la toma de decisiones pueden estar distorsionados. Por mencionar dos casos concretos:
Un paciente acude a consulta porque no puede decidir hacer nada. Realizando el análisis funcional se comprueba que cuando tenía que tomar una decisión entre dos alternativas, finalizando el proceso de evaluación, imaginaba lo más beneficioso para él en la parte alta de su campo de visión y lo que evaluaba como menos interesante lo imaginaba en la parte inferior. De esta forma resumía e integraba los distintos aspectos que valoraba en cada alternativa. En un momento dado pensó que este método no lo utilizaba nadie y que si lo hacía él era porque estaba loco y lo intentó suprimir. Desde entonces tenía grandes dificultades para integrar los aspectos parciales de la evaluación. El tratamiento consistió solamente en indicarle que recuperara su método y lo considerara normal.
En otro caso el paciente intentaba tomar la decisión eligiendo la alternativa en la que más posibilidades tenía de dejar de sentir ansiedad o sentirse mejor. Sin embargo, cualquier decisión que tomase le dejaba con la duda de si podría haber tomado otra con la que se sintiera mejor, con lo que se sentía ansioso y mal. En consecuencia llegó a la situación de no poder tomar ninguna decisión. En este caso el paciente mejoró en el momento en que fue capaz de cambiar su criterio de decisión y aceptar como normal sentir ansiedad y malestar y decidir en función de otros parámetros. Para ello la aceptación de sensaciones fue un arma magnífica en el proceso (es un ejercicio del "Curso Terapéutico de Aceptación I y II".
Podemos ver unos párrafos del "Curso Terapéutico de Aceptación I y II" que explican este proceso:
En nuestro comportamiento cotidiano, las sensaciones nos pueden servir para determinar si el resultado de nuestras acciones es bueno o malo. Lo hacemos tanto con los resultados reales como con los que nos imaginamos que vamos a obtener. Muchas veces sentimos que aquello no nos gusta, no sabemos exactamente la razón. Muy frecuentemente utilizamos solo estas sensaciones, que incluyen la impresión global que nos evoca la situación, para valorar los resultados, tanto previstos, como obtenidos. Esta evaluación se hace de forma automática, es decir, sin un pensamiento consciente, guiándonos en exclusiva por las sensaciones que han aparecido ante el resultado, ya sea previsto o real. Cuando planificamos, esta forma de valorar el resultado consiste en imaginar la situación final y sentir la sensación que se produce (Sugiura, 2003).
Un modelo que explica la perseverancia en la tarea que se da en algunas patologías, como el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno obsesivo compulsivo, es el que sostiene que en esta fase del proceso de toma de decisiones se considera el estado de ánimo que se alcanza como el elemento fundamental para saber si el objetivo de la tarea ha sido alcanzado (Martin y Davies, 1998; Martin, Ward, Achee y Wyer, 1993; Davey, Field y Startup, 2003). Si hace que desaparezca la sensación inicial que inquietaba, es que el curso de acción elegido es adecuado; si no desaparece, el curso elegido no es el mejor y hay que volver a intentarlo. Los que tienen un trastorno obsesivo compulsivo realizan un ritual que les deja momentáneamente más tranquilos; pero si no les deja del todo, siguen realizándolo. Saben que han cerrado la puerta; pero si la ansiedad persiste, la vuelven a cerrar hasta que la sensación de ansiedad se reduce lo suficiente: cerrar la puerta está bien hecho si la sensación que nos produce es la adecuada.
Conclusión
El tratamiento tiene un enunciado sencillo (exposición con prevención de respuesta) y en muchas ocasiones se puede hacer de forma simple, inmediata y rápida. Pero, como se puede apreciar en estos ejemplos anteriores, para otros casos es preciso que el psicólogo posea una gran experiencia y habilidad para poder realizarlo con éxito.
¿Existen terapias alternativas de probada eficacia para erradicar estos trastornos obsesivos, aparte de la cognitivo - conductual?
El tratamiento farmacológico con algunos antidepresivos (Anafranil es uno de ellos) es también una terapia eficaz de los trastornos obsesivos. Por sus posibles efectos secundarios y por el porcentaje de recaídas cuando se suprime la medicación, considero que el tratamiento de elección es la terapia cognitivo - conductual, es decir, la exposición con prevención de respuesta. Es importante tener en cuenta que ambos tratamientos, farmacológico y cognitivo conductual, se pueden combinar con ventaja evidente en algunos casos.
¿Puede ser la sugestión hipnótica una posible cura a mi trastorno, por ser algo que subyace en mi subconsciente y no aflora? Creo que haces dos preguntas en una.
Por una parte si la hipnosis es efectiva. La hipnosis tiene un gran atractivo para cualquier tratamiento: todo queda en manos del hipnotizador que "obliga" al sujeto a hacer lo que es correcto. En mi opinión, y por desgracia, la única eficacia que ha demostrado la hipnosis es como herramienta auxiliar de otros tratamientos. Por ejemplo, como alternativa a la relajación o como técnica eficaz para exponer al sujeto a imágenes y pensamientos. Tampoco se ha demostrado que sea algo más o diferente de una sugestión.
Por otra parte sugieres que tu problema sea debido a algo que subyace en tu inconsciente y no aflora. Aunque así fuera, es preciso enfrentar y resolver la ansiedad que subyace en el trastorno obsesivo para solucionarlo. Creo que todos los psicólogos estamos de acuerdo en que solamente por el hecho de conocer de donde vienen los problemas no se resuelven y en la orientación cognitivo conductual se piensa que no siempre es preciso conocer el origen histórico de un trastorno para poder resolverlo, este es el caso del trastorno obsesivo compulsivo.
¿Puede aconsejarme algo al respecto por si mi terapia no me da resultado? Estoy verdaderamente desesperado.
Como te decía supongo que habrá razones para que te hayan tratado con Desensibilización Sistemática; pero si esta falla, como parece que ocurre, te puedes plantear la siguiente pregunta
¿Podría ser aplicable, después de un estudio cuidadoso y meditado, el tratamiento cognitivo conductual de elección (exposición con prevención de respuesta) en mi caso con ciertas garantías de éxito?
Pensamiento obsesivo
En el apartado 3.1 del capítulo 5 se hace un planteamiento concreto sobre el pensamiento obsesivo. En él se explica, por ejemplo, que los esfuerzos que hacemos para dejar de pensar nos llevan en dirección contraria y que lo mismo ocurre con nuestras sensaciones:
Podemos indicar a alguien que le vamos a decir tres números y que cuando le preguntemos “¿Cuáles son los números?” nos los repita. Le decimos 1, 2, 3 y le preguntamos un par de veces. Luego le pedimos que por todos los medios a su alcance elimine de su cabeza esos números y los olvide del todo. Esa persona comprobará dos cosas: que en realidad no puede quitárselos de la cabeza y que si se distrae, en cuanto le preguntamos de nuevo, vuelven a aparecer indefectiblemente. Puede intentar decir otros, pero si los cambia, lo hace forzadamente porque los números están en su cabeza y no hay forma de eliminarlos.
Podría parecer que la solución es pensar en otra cosa; pero nuestra atención está jerarquizada: atendemos a las cosas más importantes y lo más importante que tenemos entre manos es aquello que nos da miedo. Si hubiera un peligro presente, por ejemplo, una avispa volando cerca de nosotros no estaríamos muy atentos a leer estas líneas, quitar la atención que dedicamos a los pensamientos que nos indican una amenaza sería igual de difícil.
Los números no son importantes y por eso nos olvidaremos en seguida de ellos. En consecuencia, la solución es no dar importancia a lo que nos dicen los pensamientos, a nuestros temores. Este cuento de hadas nos enseña qué es no dar importancia:
Había una vez un reino feliz que solamente tenía un problema: un ogro se había instalado en la montaña más alta e inaccesible y acosaba a sus habitantes sin cesar. Un buen día tuvo la osadía de raptar a la hija única del rey y llevarla a su castillo en lo alto de la montaña. El rey, desesperado, publicó un edicto en el que ofrecía la mano de la princesa a quien la rescatase del ogro. Se presentaron dos caballeros: uno con una magnífica armadura nueva y reluciente, y el otro, un pobre caballero que había cogido prestada la armadura de su padre, que era vieja y, además, le venía algo grande. Ambos estaban tan enamorados de la princesa, que se arriesgaron a subir donde el ogro tenía su castillo. Cuando estaban preparándose para su tarea, llegaron noticias de que el ogro se había ido a otra cueva a cazar. Desde la cueva vigilaba el camino al castillo, de forma que nadie podría subir sin que él lo viese. Los caballeros, asombrados de su suerte, iniciaron la escalada. Cuando llegaron al lugar que estaba bajo la vigilancia del ogro, este les vio y les lanzó dos certeras flechas. Les dio a ambos en el hombro, en el mismo lugar, causándoles un dolor insoportable. Además, comenzó a gritarles: “Con esa flecha en el cuerpo nunca llegaréis al castillo, ni podréis subir las murallas. Perderéis mucha sangre, moriréis antes de llegar. Volved atrás”. El caballero de la armadura reluciente pensó, “Lleva razón”, y bajó rápido, pensando: “Necesito estar fuerte para llegar; en cuanto me cure y me sienta bien, volveré y venceré al ogro”. El de la armadura vieja hizo oídos sordos y con el mismo dolor y sufrimiento que el otro, siguió hacia arriba. Llegó al castillo, agotado y dolorido; pero según se acercaba se le olvidaban el dolor y su herida. Finalmente rescató a la princesa y se casó con ella, llegando a ser un rey muy querido en aquella nación. El caballero pobre no dio importancia a la herida y al dolor, mientras que el otro cayó en la trampa de pensar que primero debería sentirse bien para luego hacer lo que tanto anhelaba. El pobre, frente a su deseo de alcanzar su meta, no dio importancia a su herida ni hizo caso a los pensamientos que el ogro puso en su cabeza, mientras que el otro concedió importancia a sentirse bien, por encima de sus valores.
Es importante tener claro qué es nuestra “princesa”, es decir, identificar los valores por los que nos merece la pena arriesgarnos a sentir todo el sufrimiento que sea necesario. Los ejercicios de identificación de nuestros valores y de aceptación del sufrimiento nos ayudan en el camino hacia lo que da sentido a nuestra vida.
Tratamiento
Ante el problema de confiar que una cosa está bien hecha solamente si lo sentimos así, en lugar de tener una referencia objetiva externa, es preciso cambiar la decisión, aceptando la sensación de que no estamos tranquilos con lo que hemos hecho, pero sabiendo que está hecho lo mejor que hemos podido. Para hacerlo hemos de entrenarnos en aceptar nuestra sensación de ansiedad y el pensamiento de que algo puede no estar bien hecho.
Los pensamientos obsesivos hay que aceptarlos, puesto que no podemos quitarlos de nuestra mente.
El tratamiento implica:
Aceptación de sensaciones.
Aceptación de pensamientos.
Descubrimiento de los valores y compromiso con ellos.
Lo Unico Que Hay Que Hacer Para Curarse Del Toc Es Dejar Que Fluyan Los Verdaderos Sentimientos Y No Temer Ya Que Lo Que Se Teme No Pertenece A Tu Estado De Armonia Natural! Salud
las obsesiones se pueden por desordenenes neurologicos...o de la alteracion de la seratonina...y pues un psiquiatra lo mas seguro que recetara ..sertralina(zolof)...fluox...o algun otro tipo de medicamento que ayude a la reacaptacion de seratonina y pues ir disminuiendo poco a poco las obsesiones .... el efecto de estas empieza a las 2 semanas de ahber tomado la primera y tomando una diaria....yo estoy asi y espero mejorar porke creeme ..tengo dias espantosos muyy parecidos al tuyo.....ten fe de ke mejoraras...anke la enfermedad te kiera creer lo contrario .....sabemos como tu dices en nuestro interior en nuestro ser que no somos homosexuales....suerte ..y ciao
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