¿Cómo nace el interés por la música?
La música ha nacido conmigo. Desde que tengo uso de razón me ha gustado la música y el baile. Cuando fui adolescente sucedieron algunas circunstancias especiales por las cuales descubrí cierto estilo de música. Cuando tuve trece años, a principios de los 80, quise hacer grupo. Hice grupos con jóvenes pero ninguno funcionó. Los años pasaron y seguí con esa inquietud y me junté con la gente del Rock subterráneo. En esa época me gustaba más el tipo de acciones, veía la música como algo temporal y efímero. Como una acción y un ruido. Estaba muy compenetrado por la rebeldía. Iba más allá.
¿El rock clásico ha influenciado en tu música?
Una de las grandes luces de esos años fue cuando descubrí a David Bowie quien me marcó mucho desde muy joven. También cierto estilo de música. Nací con el new wave y música iconoclasta. Los clásicos no existen. Existían momentos y canciones de grupos explosivos cuya intención no era convertirse en clásico y mucho menos.
¿Por qué partes a España?
Fue una oferta de mis padres para estudiar, y ganas mías de conocer otras realidades. Primero fui a Italia y después a España.
¿Cómo inicias tus trabajos musicales en España?
Al principio fue difícil. Yo tenía recién 20 años y de alguna manera sentí que lo único que quería era hacer música. No pensé realmente que se iba a plasmar en un disco y llegar a lo que es: vivir sólo de la música. Lo que sí sabía era que es una necesidad mía.
¿Podrías contarnos algo de los inicios de Silvania?
El rock subterráneo se caracterizó por ser muy promiscuo a nivel de clases sociales y distintas formas culturales. Juntaba gente muy disímil y fomentó muchas mezclas interesantes. Conocí a mucha gente que sino hubiera sido por el rock subterráneo jamás los hubiera conocido. La realidad consta más de muros que de caminos y resulta que el rock para mí derribó muchos muros.
¿El rock subterráneo fue una rebeldía?
Creo que fue una rebeldía en contra del aburrimiento. Hablo del aburrimiento real, existencial donde uno dice: o muero en vida o vivo mi vida. No saber qué hacer. Entonces conocí a Mario que tocaba en el grupo Eutanasia y colaboré con él haciendo unos bosquejos de cosas. Luego cuando me fui a Europa todo se truncó. Hice colaboraciones con otra gente que no era Mario. Mario es músico. Cuando me establecí en Europa me puse en contacto con él y nos encontramos. Sin querer empezamos a crear y formar Silvania
¿Qué estilo musical tiene Silvana?
Era una especie de intención de vanguardia y pop. Siempre fue vanguardia con ciertas influencias determinadas lo cual nos hizo recorrer un camino muy grande desde las guitarras hasta la electrónica pura y dura. Los primeros discos los hacíamos con guitarras electrónicas y con una formación de rock. Utilizamos a otros músicos más que nos acompañaba en nuestras presentaciones y discos. Fue una época de aprendizaje porque nos dimos cuenta que los músicos no eran necesarios para plasmar lo que queríamos y los sustituimos por máquinas. Todo fue progresivo. Los primeros discos de Silvania tienen una formación de rock a veces ambiental y atmosférico otras fuerte y suave. El sonido es muy manipulado. La manipulación de sonido era la marca de Silvania.
¿Buscaban un sonido puro?
No sé si sonido puro. Buscábamos un sentimiento puro más que nada. Llegar por el sonido a un sentimiento puro. Por eso hemos cambiado tanto de formas. No nos ha importado cambiar de las guitarras a la caja de ritmo y de la caja de ritmo a sonidos encontrados. Creo que cuando tienes algo muy claro ves la realidad a través de un lente muy definido. Siempre vas a encontrar diferentes texturas, sonoridades, que van a responder a lo que realmente quieres hacer.
Si tuvieras que escoger entre los discos de Silvana ¿cuál elegirías?
Guardo cariño especial a “Paisaje 3”, es nuestro segundo álbum, porque fue cuando decidimos quitarnos la formación de rock y hacer el disco Mario y yo. Ese fue un paso importante. “Naves sin puertos” fue nuestro quinto álbum, y me pareció muy importante porque llegamos a la creación de un lenguaje único, bastante distintivo, basado en texturas de sonido.
Y ¿el estilo minimalista?
El minimalismo siempre ha marcado toda nuestra música. El minimal consiste en buscar un sentimiento, es como la elegancia del único sueño. Tenemos una especie de sentimiento que queremos lograr con la música.
Nada que ver con estilo Barroco
No. El primer disco de Silvana puede parecer barroco porque hay muchas capas de sonido y por eso me gusta menos. “Paisaje 3”, por ejemplo, es precioso porque hay canciones que se basan solamente en cuatro sonidos y funciona y te hace sentir. A veces la formación de rock que teníamos al principio nos impedía llegar a esa depuración. En Naves sin Puerto llegábamos simplemente con un solo sonido a hacer sentir lo que queríamos ser. Es una relación única con tu manera de crear que es difícil de explicar.
¿Por qué finalizan con Silvana?
Precisamente por eso. Por la búsqueda de ese sentimiento. El compromiso de Mario y mío es llegar a un sentimiento puro. Expresar algo en una especie de manierismo de la técnica. Nos dimos cuenta que cuando hicimos “Campos de Espirales”, que es le último disco de Silvana, queríamos cantar, pero por alguna razón no podíamos hacer lo que nos gustaba porque estábamos esclavos de una técnica y la única solución era acabar con Silvana.
Después haces otro proyecto en España que es Galax
Galax fue un club que abrimos Mario y yo en Madrid, en el año 95, donde la gente se divertía bailando, con ruidos y tonos. Galax dio una alternativa bastante interesante a la noche de Madrid. El Club se acabó, pero tuvo éxito porque la gente tiene una gran capacidad de consumir y también de dejar. Se aburren rápidamente. Cuando se terminó Galax, Silvana estaba muy en el ambiente, con música muy ambiental: paisajes de horizontes, brisas, con sonidos acariciantes. Era la época de Naves sin Puertos. Me apetecía algo más eléctrico entonces hice un disco que es minimalismo puro y que simplemente se basa en experimentación con la mesa, de mezclas, era un poco manierismo técnico. Ese álbum que tiene nueve canciones lo trabajé en tres meses. Ese disco es muy ruidoso pero muy bailable. Era música que no necesitaba mucha reflexión.
¿Por qué llamaste a tu último proyecto Ciëlo?
Es un nombre que teníamos en mente desde la época de Silvania. Estuvimos en gira por España y en una de estas fiestas, después de un exitoso concierto, y entre champanes y festejos, dije: vamos a hacer un grupo que se llame Ciëlo y que solamente haga canciones tristes de amor como las canciones de David Bowie. Fue como un flash. Fue una flecha que me atravesó, como cupido quizá. Y luego cuando se acabó Silvania todo el tiempo tenía en la mente Ciëlo. Ciëlo fue como una revelación.
¿Qué estilo tiene?
La música es electrónica y es pop. Ciëlo surgió como una idea de aunar todo lo que es la rítmica minimalista, muy matemática y tecnológica. Agregamos voces pop al estilo de los 60.
¿Siempre trabajas con Mario?
Mario es mi compañero de correrías. Si hago música con alguien es con Mario sino solo. Cuando trabajo con Mario salen cosas muy ricas, porque somos personas muy distintas y el contraste de nosotros genera cosas muy buenas. A veces se crean problemas y una de las grandes características es que a veces Mario y yo nos llevamos como el perro y el gato. Pero al final funciona
¿Cómo encuentras el rock en el Perú?
Lo encuentro bien. Me gusta mucho ver que grupos como Resplandor, que a pesar que la realidad es más dura para llevar un proyecto adelante, tienen el tesón suficiente como para hacer y plasmar su música e incluso tener reconocimiento. Eso me hace recordar cuando yo estaba aquí. Ellos han logrado plasmar algo. Lo que hacía cuando vivía en Lima era inventar, pensar y soñar.
Se podría decir que eres un mago del sonido
Soy mago de otras cosas.
¿Has intentado mezclar la música andina?
Justamente estaba reflexionando sobre este tema. Considero que la música que hacemos es totalmente peruana. Lima es una ciudad con tradición de rock que se remonta a los años 50 y 60 de la cual todos somos hijos. Son grupos que nos han fascinado y hablan de Lima y eso nos hace ser totalmente limeños y peruanos. Perú es un país con muchos contrastes y realidades, creo que hacer el intento totalitario de unir en una sola música esa variedad puede resultar como no, pero en el caso nuestro no es así. Nosotros somos fieles a una tradición propia de la música con la que hemos crecido.
Mi pregunta va por el lado de la música andina
Creo que la fusión con el folclore no es mi idea quizá porque vivo otra realidad. Vivo en una realidad europea que es distinta. No vivo el sonido andino cotidianamente. Entonces no tengo necesidad de incluir algo que no está en mi cotidianidad. Porque par mí la música es algo natural que me sale como respirar. Sería un esfuerzo formal. Quizá un poco de travestismo. Si me mudase al Perú y empezase a recibir la radiación de este tipo quizá saldría algo.
Como pretendes llegar al público dando un concepto, una reflexión o una sensación de placer
Yo creo lo que has dicho al final: ofrecer placer sensitivo. Porque el placer sensitivo lo contiene todo. El arte es una caricia a los sentidos. Todas las patrañas que se hacen o dicen sobre historias de la arte las respeto pero para mí la historia del arte es como las personas, hay miles de artes y miles de sensibilidades. El mérito del talento es que de repente tienes en tu mano la posibilidad de tocar diferentes cuerdas de una realidad invisible que se plasma a través de tu objeto.
La música ha nacido conmigo. Desde que tengo uso de razón me ha gustado la música y el baile. Cuando fui adolescente sucedieron algunas circunstancias especiales por las cuales descubrí cierto estilo de música. Cuando tuve trece años, a principios de los 80, quise hacer grupo. Hice grupos con jóvenes pero ninguno funcionó. Los años pasaron y seguí con esa inquietud y me junté con la gente del Rock subterráneo. En esa época me gustaba más el tipo de acciones, veía la música como algo temporal y efímero. Como una acción y un ruido. Estaba muy compenetrado por la rebeldía. Iba más allá.
¿El rock clásico ha influenciado en tu música?
Una de las grandes luces de esos años fue cuando descubrí a David Bowie quien me marcó mucho desde muy joven. También cierto estilo de música. Nací con el new wave y música iconoclasta. Los clásicos no existen. Existían momentos y canciones de grupos explosivos cuya intención no era convertirse en clásico y mucho menos.
¿Por qué partes a España?
Fue una oferta de mis padres para estudiar, y ganas mías de conocer otras realidades. Primero fui a Italia y después a España.
¿Cómo inicias tus trabajos musicales en España?
Al principio fue difícil. Yo tenía recién 20 años y de alguna manera sentí que lo único que quería era hacer música. No pensé realmente que se iba a plasmar en un disco y llegar a lo que es: vivir sólo de la música. Lo que sí sabía era que es una necesidad mía.
¿Podrías contarnos algo de los inicios de Silvania?
El rock subterráneo se caracterizó por ser muy promiscuo a nivel de clases sociales y distintas formas culturales. Juntaba gente muy disímil y fomentó muchas mezclas interesantes. Conocí a mucha gente que sino hubiera sido por el rock subterráneo jamás los hubiera conocido. La realidad consta más de muros que de caminos y resulta que el rock para mí derribó muchos muros.
¿El rock subterráneo fue una rebeldía?
Creo que fue una rebeldía en contra del aburrimiento. Hablo del aburrimiento real, existencial donde uno dice: o muero en vida o vivo mi vida. No saber qué hacer. Entonces conocí a Mario que tocaba en el grupo Eutanasia y colaboré con él haciendo unos bosquejos de cosas. Luego cuando me fui a Europa todo se truncó. Hice colaboraciones con otra gente que no era Mario. Mario es músico. Cuando me establecí en Europa me puse en contacto con él y nos encontramos. Sin querer empezamos a crear y formar Silvania
¿Qué estilo musical tiene Silvana?
Era una especie de intención de vanguardia y pop. Siempre fue vanguardia con ciertas influencias determinadas lo cual nos hizo recorrer un camino muy grande desde las guitarras hasta la electrónica pura y dura. Los primeros discos los hacíamos con guitarras electrónicas y con una formación de rock. Utilizamos a otros músicos más que nos acompañaba en nuestras presentaciones y discos. Fue una época de aprendizaje porque nos dimos cuenta que los músicos no eran necesarios para plasmar lo que queríamos y los sustituimos por máquinas. Todo fue progresivo. Los primeros discos de Silvania tienen una formación de rock a veces ambiental y atmosférico otras fuerte y suave. El sonido es muy manipulado. La manipulación de sonido era la marca de Silvania.
¿Buscaban un sonido puro?
No sé si sonido puro. Buscábamos un sentimiento puro más que nada. Llegar por el sonido a un sentimiento puro. Por eso hemos cambiado tanto de formas. No nos ha importado cambiar de las guitarras a la caja de ritmo y de la caja de ritmo a sonidos encontrados. Creo que cuando tienes algo muy claro ves la realidad a través de un lente muy definido. Siempre vas a encontrar diferentes texturas, sonoridades, que van a responder a lo que realmente quieres hacer.
Si tuvieras que escoger entre los discos de Silvana ¿cuál elegirías?
Guardo cariño especial a “Paisaje 3”, es nuestro segundo álbum, porque fue cuando decidimos quitarnos la formación de rock y hacer el disco Mario y yo. Ese fue un paso importante. “Naves sin puertos” fue nuestro quinto álbum, y me pareció muy importante porque llegamos a la creación de un lenguaje único, bastante distintivo, basado en texturas de sonido.
Y ¿el estilo minimalista?
El minimalismo siempre ha marcado toda nuestra música. El minimal consiste en buscar un sentimiento, es como la elegancia del único sueño. Tenemos una especie de sentimiento que queremos lograr con la música.
Nada que ver con estilo Barroco
No. El primer disco de Silvana puede parecer barroco porque hay muchas capas de sonido y por eso me gusta menos. “Paisaje 3”, por ejemplo, es precioso porque hay canciones que se basan solamente en cuatro sonidos y funciona y te hace sentir. A veces la formación de rock que teníamos al principio nos impedía llegar a esa depuración. En Naves sin Puerto llegábamos simplemente con un solo sonido a hacer sentir lo que queríamos ser. Es una relación única con tu manera de crear que es difícil de explicar.
¿Por qué finalizan con Silvana?
Precisamente por eso. Por la búsqueda de ese sentimiento. El compromiso de Mario y mío es llegar a un sentimiento puro. Expresar algo en una especie de manierismo de la técnica. Nos dimos cuenta que cuando hicimos “Campos de Espirales”, que es le último disco de Silvana, queríamos cantar, pero por alguna razón no podíamos hacer lo que nos gustaba porque estábamos esclavos de una técnica y la única solución era acabar con Silvana.
Después haces otro proyecto en España que es Galax
Galax fue un club que abrimos Mario y yo en Madrid, en el año 95, donde la gente se divertía bailando, con ruidos y tonos. Galax dio una alternativa bastante interesante a la noche de Madrid. El Club se acabó, pero tuvo éxito porque la gente tiene una gran capacidad de consumir y también de dejar. Se aburren rápidamente. Cuando se terminó Galax, Silvana estaba muy en el ambiente, con música muy ambiental: paisajes de horizontes, brisas, con sonidos acariciantes. Era la época de Naves sin Puertos. Me apetecía algo más eléctrico entonces hice un disco que es minimalismo puro y que simplemente se basa en experimentación con la mesa, de mezclas, era un poco manierismo técnico. Ese álbum que tiene nueve canciones lo trabajé en tres meses. Ese disco es muy ruidoso pero muy bailable. Era música que no necesitaba mucha reflexión.
¿Por qué llamaste a tu último proyecto Ciëlo?
Es un nombre que teníamos en mente desde la época de Silvania. Estuvimos en gira por España y en una de estas fiestas, después de un exitoso concierto, y entre champanes y festejos, dije: vamos a hacer un grupo que se llame Ciëlo y que solamente haga canciones tristes de amor como las canciones de David Bowie. Fue como un flash. Fue una flecha que me atravesó, como cupido quizá. Y luego cuando se acabó Silvania todo el tiempo tenía en la mente Ciëlo. Ciëlo fue como una revelación.
¿Qué estilo tiene?
La música es electrónica y es pop. Ciëlo surgió como una idea de aunar todo lo que es la rítmica minimalista, muy matemática y tecnológica. Agregamos voces pop al estilo de los 60.
¿Siempre trabajas con Mario?
Mario es mi compañero de correrías. Si hago música con alguien es con Mario sino solo. Cuando trabajo con Mario salen cosas muy ricas, porque somos personas muy distintas y el contraste de nosotros genera cosas muy buenas. A veces se crean problemas y una de las grandes características es que a veces Mario y yo nos llevamos como el perro y el gato. Pero al final funciona
¿Cómo encuentras el rock en el Perú?
Lo encuentro bien. Me gusta mucho ver que grupos como Resplandor, que a pesar que la realidad es más dura para llevar un proyecto adelante, tienen el tesón suficiente como para hacer y plasmar su música e incluso tener reconocimiento. Eso me hace recordar cuando yo estaba aquí. Ellos han logrado plasmar algo. Lo que hacía cuando vivía en Lima era inventar, pensar y soñar.
Se podría decir que eres un mago del sonido
Soy mago de otras cosas.
¿Has intentado mezclar la música andina?
Justamente estaba reflexionando sobre este tema. Considero que la música que hacemos es totalmente peruana. Lima es una ciudad con tradición de rock que se remonta a los años 50 y 60 de la cual todos somos hijos. Son grupos que nos han fascinado y hablan de Lima y eso nos hace ser totalmente limeños y peruanos. Perú es un país con muchos contrastes y realidades, creo que hacer el intento totalitario de unir en una sola música esa variedad puede resultar como no, pero en el caso nuestro no es así. Nosotros somos fieles a una tradición propia de la música con la que hemos crecido.
Mi pregunta va por el lado de la música andina
Creo que la fusión con el folclore no es mi idea quizá porque vivo otra realidad. Vivo en una realidad europea que es distinta. No vivo el sonido andino cotidianamente. Entonces no tengo necesidad de incluir algo que no está en mi cotidianidad. Porque par mí la música es algo natural que me sale como respirar. Sería un esfuerzo formal. Quizá un poco de travestismo. Si me mudase al Perú y empezase a recibir la radiación de este tipo quizá saldría algo.
Como pretendes llegar al público dando un concepto, una reflexión o una sensación de placer
Yo creo lo que has dicho al final: ofrecer placer sensitivo. Porque el placer sensitivo lo contiene todo. El arte es una caricia a los sentidos. Todas las patrañas que se hacen o dicen sobre historias de la arte las respeto pero para mí la historia del arte es como las personas, hay miles de artes y miles de sensibilidades. El mérito del talento es que de repente tienes en tu mano la posibilidad de tocar diferentes cuerdas de una realidad invisible que se plasma a través de tu objeto.

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