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jueves, 24 de septiembre de 2009

Técnicas de Redacción: De la Explicación a la argumentación. De la Información a la Comunicación Destacado

El propósito del curso es transmitir los principios básicos de la comunicación escrita, profundizando en los discursos argumentativos e informativos, tomando como referencia, entre otros, a la gacetilla de prensa y a la nota de opinión

El objetivo general del curso es que los alumnos logren:

Profundizar sus competencias para mejorar su redacción en el ámbito laboral

Tomo el término Competencias de acuerdo a Rodríguez y Feliú (1996), quienes las definen como "Conjuntos de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que posee una persona, que le permiten la realización exitosa de una actividad".

Por lo tanto escojo las 3 C:

Conocimientos introductorios, generales y/o específicos respecto del tema del curso.
Cambio de actitudes y conductas.
Competencias en el sentido de “saber- hacer” de los capacitandos.
Objetivos específicos del curso
Conocer y comprender la normativa gramatical.
Redactar diversos textos adecuándose a las reglas del género
Desarrollar la capacidad de adaptar la producción textual a cada situación.
Producir textos coherentes que cumplan con las normativas gramaticales.


http://www.sceu.frba.utn.edu.ar/e-learning/cursos-a-distancia/Comunicaci%C3%B3n-y-Medios/T%C3%A9cnicas-de-Redacci%C3%B3n-3A-De-la-Explicaci%C3%B3n-a-la-argumentaci%C3%B3n-2E-De-la-Informaci%C3%B3n-a-la-Comunicaci%C3%B3n/temario

lunes, 14 de septiembre de 2009

LAS DESCONOCIDAS REGLAS DE ORTOGRAFIA

Hace poco le prometí a la Caro que iba a escribir algo, pero no se me ocurre nada todavía, así que para no dejarla plantada habrá que echar mano a la imaginación. (¿Se le puede echar mano?)

El otro día estabamos conversando sobre las aplicaciones de Facebook de "pregúntale a ..." y se me ocurrió desarrollar una aplicación sobre el idiolecto de Carcuro. (Nota: al parecer Bustamante aprendió rápidamente Derecho de Autor y dijo que como era sólo una idea, no estaba protegida, así que va a robármela desarrollarla.)

Y la Caro propuso también desarrollar una de "Pídele una frase a Carlos" que enseñara gramática, jaja. Aunque lo mío anda más por la ortografía que por la gramática. (Nota 2: Todavía hay quien los confunde, p. ej. el profe de Derecho de Autor que siempre dice que lean sin faltas de ortografía. Pero ¿que la ortografía no es el arte de escribir bien?)

Así que recordé que tengo un pequeño diccionario de ortografía (y lo he leído completo, sí, un diccionario, pero no era tan gigante) y me puse a buscar algunas reglas y excepciones que son generalmente desconocidas, inútiles para la mayoría de la gente, pero divertidas al fin y al cabo.

Para confeccionarla usé como primera fuente la Ortografía de la RAE (en adelante, ORAE) y también el Océano Ortografía Práctica (en adelante, OOP). (1)

Aquí va la selección.

1. LA REGLA DE LA CONJUNCIÓN "Y".

La regla es usar la conjunción y para añadir un segundo elemento a la oración o frase. Nada del otro mundo. Por ejemplo: peras y manzanas

La regla tiene una excepción. Dice en la página 81 de OOP que "La conjunción copulativa y se sustituye por e cuando va delante de palabras que empiezan por i- o hi- (pero no por hie-)" y da ejemplos: otoño e invierno, padres e hijos, golpea y hiere, cobre y hierro. Hasta ahí es algo que todo el mundo conoce.

Pero luego sigue una contraexcepción: "Sin embargo se escribe y en lugar de e, cuando la conjunción inicia una interrogación: ¿Y Inés? ¿Y Hilario?".














(2)

La ORAE no se pronuncia sobre este punto.

Ahora a mi modo de ver, en el habla esta regla es absolutamente inútil porque:
- Para armar una frase de ese tipo se necesita cierto contexto de previa duda.
- Suponiendo el contexto, es aplicable sólo a nombres propios, ya que para los comunes vamos a usar los artículos.
- Aún si fueran nombres propios, es costumbre usar igual los artículos. "¿Y la Inés?" y no "¿Y Inés?".
(Momento, momento, Carlos. ¿Te pones a hablar de ortografía y cometes los mismos errores? Pues, quedaría excesivamente formal un texto si no le agrego el artículo al nombre. Es decir, trato de escribir como hablo, esa es la razón.)

De todas maneras, sirve para hacer trampas. Hacer como que uno se equivoca, esperar a que te corrijan y devolverles la mano. Muajajaja.

2. CIERTAS MAYÚSCULAS DUDOSAS

Después de dos puntos, ¿van mayúsculas o minúsculas? No hay una regla específica por lo que podrían ser ambas, pero se acostumbra a usar mayúsculas para las citas textuales, para los diálogos de textos narrativos y para la frase siguiente al encabezamiento de una carta o fórmula de cortesía. (OOP, p. 154).

3. GROSSO MODO

No tiene nada que ver con ortografía, pero la expresión correcta es grosso modo y no a grosso modo, como dice la ORAE en su página 51 a propósito del uso del asterisco.

OTROS DATOS INÚTILES. Curiosamente, el OOP no respeta ningún acento en su portada ni en el lomo. Dice con letras gigantes en la portada: "OCEANO ORTOGRAFIA PRACTICA" (sic) y más abajo "OCEANO"(sic). De esos, el único perdonable es el de OCEANO porque al momento de hacer el logo se les pasó y, bueno, es como si fuera un dibujo. Pero el resto... Y en el lomo : ORTOGRAFIA, ACENTUACION, PUNTUACION, PARTICION, ABREVIATURAS, SIGLAS". El responsable del diseño de la tapa es un tal Andre Gustá. ¡Hombre, pone atención! (3) En Ediciones posteriores corrigieron este error.

Iba a seguir,pero el post ya está muy extenso. Quizá después haga una segunda parte.

¡Nos vemos!



Notas:

1. La ORAE puede descargarse del sitio web de la RAE, aquí.
2. La imagen la tomé prestada de http://www.cuartoderecha.com/735/
3. La edición de la que hablo es la del isbn 84-494-0266-2

miércoles, 2 de septiembre de 2009

COMO ESCRIBIR RESEÑAS I

No abundan los libros que te indiquen cómo escribir una reseña. En Internet, tampoco he encontrado muchos textos que lo hagan.

Una razón por la que es difícil hallar una guía sobre este asunto es porque, al parecer, se considera que esta actividad es una de las más sencillas en el trabajo intelectual (lo que no necesariamente quiere decir que sea fácil de hacer, menos aún tratándose de reseñas académicas). Un lector fluido la puede aprender leyendo una docena de ellas en las revistas especializadas (pero el que no lo es puede encontrar dificultades incluso para resumir).

Y, es cierto, se puede confeccionar de ese modo. Así es además como aprenden los literatos a escribir sus cuentos, novelas, obras de teatro, poemas, ensayos, etc.: leyendo y deduciendo las reglas de la buena escritura, en ocasiones, de manera muy consciente (pienso en Vargas Llosa) y, en otras, de manera más intuitiva (pienso en Alfredo Bryce).

Daniel Cassany explica muy bien ese proceso en su libro Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir. Citando un artículo de Frank Smith titulado «Leer como un escritor» de 1983, sintetiza sus ideas de esta forma: «El autor empieza su reflexión con una lista de todos los conocimientos que posee un escritor competente y concluye que el único lugar donde podemos encontrarlos es en los textos escritos por otros. No los podemos encontrar en las gramáticas o en los manuales de redacción porque muchos de estos conocimientos, como por ejemplo los mecanismos de cohesión o de coherencia del texto, apenas han sido descubiertos por los lingüistas y todavía no se han estudiado lo suficiente. Asimismo, algunas de las reglas gramaticales que se encuentran en estos libros tienen una utilidad relativa porque existen muchas excepciones y, en definitiva, el aprendiz de escritor tiene que memorizar las palabras mismas. Por todo ello, la instrucción formal (la enseñanza programada de todos estos conocimientos) que se basa en gramáticas y ejercicios no puede tener un papel demasiado importante en este aprendizaje. En cambio la lectura se muestra como la única forma viable de aprendizaje porque pone en contacto al aprendiz con los textos que contienen todos los conocimientos que necesita. Leyendo estos textos el individuo puede aprender la gramática, los mecanismos de cohesión y las reglas de coherencia textual que necesita para escribir. Pero, si bien es cierto que todos los escritores suelen ser buenos lectores, no todos los lectores son necesariamente buenos escritores. Esto lleva a Smith a afirmar que hace falta leer de una determinada manera para aprender a escribir: tenemos que leer como un escritor» (1996: 63 y 64).

Los conocimientos que están incluidos en el código escrito son (1996: 28-32 y 70):

a) La lengua («fonética y ortografía, morfología y sintaxis y léxico»).
b) Las «reglas que permiten elaborar textos» (adecuación, coherencia y cohesión).
c) El «conjunto de convenciones sociales que regulan la presentación de los escritos» (en una misiva sería: «el saber separar la fecha, el destinatario o la firma del resto de la carta, guardar los márgenes oportunos a los lados de la hoja, etc.»).
d) Las «técnicas que un texto acabado y publicado no puede ofrecer» («uso de clips, fichas de libros o escritos…, hasta la utilidad de escribir borradores y revisar y corregir el texto»).

Más adelante, Cassany añade que no siempre leemos como un escritor: «[Hay casos en que] leemos como un receptor (como un simple lector). Sólo nos interesa comprender la información que contiene el texto y no deseamos aprender a escribir como los autores de estos libros (…).

»Así pues, podemos leer de dos maneras y sólo una de ellas sirve para adquirir el código escrito. Este hecho explica por qué determinadas personas que son buenos lectores no son además escritores competentes. Se trata de individuos que leen exclusivamente como lectores (como un receptor). Pocas veces o nunca leen como un escritor. Las causas de este hecho pueden ser muy variadas: no quieren pertenecer al grupo de los escritores, no se identifican con este grupo, no ven ni el beneficio ni las ventajas de la utilización de la expresión escrita, etc. Las consecuencias son trágicas para estas personas, ya que si no pueden o no quieren leer como un escritor, difícilmente adquirirán el código escrito y raramente llegarán a ser escritores competentes» (1996: 69 y 70).

Cassany, además, hace un listado de «algunos factores que [según Smith] dificultan la lectura como un escritor y, por consiguiente, la adquisición del código escrito». Lo he enumerado para una mejor apreciación:

«CIRCUNSTANCIAS EN LAS QUE SE HACE DIFÍCIL LEER COMO UN ESCRITOR

1. Cuando nuestra atención en el texto está sobrecargada.
2. Cuando estamos totalmente concentrados en el acto de leer, relacionando apropiadamente las palabras.
3. Cuando intentamos memorizar todo el texto.
4. Cuando leemos en voz alta.
5. Cuando tenemos problemas para entender el texto.
6. Cuando no comprendemos la intención que tiene.
7. Cuando no comprendemos las palabras básicas.
8. Cuando no tenemos ningún interés en escribir lo que leemos.
9. Cuando no nos gusta escribir.
10. Cuando no tenemos ninguna expectativa de utilizar el tipo de lenguaje escrito que leemos» (1996: 70).

Es importante tomar en cuenta esos factores, a fin de tratar de evitarlos cuando queramos leer reseñas como un escritor lo haría. No obstante, para los que aún no se sientan preparados para ejercer ese tipo de lectura, esta secuencia de envíos les será más útil, pues se dará una definición de esta modalidad textual expositivo-argumentativa, se mencionarán los tipos que existen, su estructura, su proceso de redacción y se mostrarán ejemplos.

Debo aclarar que no me propongo escribir un tratado sobre esta materia, sino únicamente ofrecer las pautas generales para que cualquier lector pueda iniciarse y entrenarse en los rudimentos del trabajo universitario.



http://elartedeleermromane.blogspot.com/2009/08/como-escribir-resenas-i.html

sábado, 20 de junio de 2009

Reglas básicas de ortografía

http://www.mailxmail.com/curso-reglas-basicas-ortografia

La ortografía es la parte de la gramática que enseña a escribir correctamente las palabras. Las palabras se representan en la escritura mediante la combinación de varias letras. Las letras en una palabra pueden variar en tamaño, siendo mayúsculas las de mayor tamaño y minúsculas las demás. Pueden ser además sencillas o dobles. Sencillas son la mayoría, sólo son dobles la "ch", "ll" y "rr" pues son representadas por dos signos. Sin embargo, éstas no son incluidas en el alfabeto, solo son representadas en la escritura cotidiana y la pronunciación.