En un artículo de la revista Día Siete que publica el periódico el Universal los fines de semana leí algo interesante sobre las mujeres y los cambios de muebles dentro de la casa, en el que el autor aludía a lo beneficioso que resulta a veces el ir en contra de nuestros deseos por parte de nuestra pareja (para los casados obviamente), y realizar cambios en la casa de la posición que ocupan nuestros muebles porque nos da pie a que notemos que dentro del mismo hogar podemos estar perdiendo de vista cosas interesantes por permitirnos caer en la cotidianeidad.
Y aunque el autor se concreto solo a hablar del cambio de los muebles y las implicaciones que ello conlleva (se quejaba por ejemplo de que ahora su buró le quedaba más lejos que antes); me hizo reflexionar en que nuestros pensamientos se van volviendo igual que los muebles de nuestras casas en cosas cotidianas, aburridas, predecibles, incoloras e insípidas al grado que llegamos a ver a nuestros mejores amigos, a nuestras parejas, compañeros de trabajo etc. y ya se puede adivinar que vamos a decir o que vamos a hacer; Cuales serán nuestras platicas y cuales nuestros intereses volviéndonos la cosa más monótona del mundo.
Hagamos pues un esfuerzo por "cambiar los muebles", es decir nuestros pensamientos de lugar que involuntariamente les hemos asignado en nuestras vidas; ¿Como? Fácil leamos cosas que nos interesaban cuando éramos más jóvenes, vayamos a conocer lugares nuevos, atrevámonos a hablarle a gente nueva que se cruce en nuestros caminos; aventemonos al ruedo y aprendamos a bailar ese ritmo que nos hizo sentir que tenemos dos pies izquierdos cuando éramos más pequeños; busquemos a aquellos familiares que queremos y que tiene mucho tiempo que no sabemos que ha sido de ellos, probemos aquella comida que nunca nos hemos permitido comer; rompamos relaciones que sabemos que son enfermizas y que seguimos manteniendo de forma obsesiva.
Pero principalmente permitámonos ver la vida desde otro ángulo totalmente distinto al que usamos hoy para resolver nuestra existencia; cambiemos de lugar y veamos desde arriba o desde abajo cada problema o vicisitud que se nos atraviese en el camino.
Ya comencé hoy conmigo, abrí mi ventana de la oficina justo cuando llovía a cantaros y me propuse escuchar el canto de las gotas al caer, me deleite con su melodía e intente escuchar si a través suyo el Gran Arquitecto del Universo me permite escuchar los pensamientos más íntimos de su creación.
Cambio es una palabra que esgrimen los Gurus de hoy para decirnos y recordarnos que todo muta y se transforma; Correcto es cierto pero hagámoslo a nuestro modo y a nuestro ritmo.
Y aunque el autor se concreto solo a hablar del cambio de los muebles y las implicaciones que ello conlleva (se quejaba por ejemplo de que ahora su buró le quedaba más lejos que antes); me hizo reflexionar en que nuestros pensamientos se van volviendo igual que los muebles de nuestras casas en cosas cotidianas, aburridas, predecibles, incoloras e insípidas al grado que llegamos a ver a nuestros mejores amigos, a nuestras parejas, compañeros de trabajo etc. y ya se puede adivinar que vamos a decir o que vamos a hacer; Cuales serán nuestras platicas y cuales nuestros intereses volviéndonos la cosa más monótona del mundo.
Hagamos pues un esfuerzo por "cambiar los muebles", es decir nuestros pensamientos de lugar que involuntariamente les hemos asignado en nuestras vidas; ¿Como? Fácil leamos cosas que nos interesaban cuando éramos más jóvenes, vayamos a conocer lugares nuevos, atrevámonos a hablarle a gente nueva que se cruce en nuestros caminos; aventemonos al ruedo y aprendamos a bailar ese ritmo que nos hizo sentir que tenemos dos pies izquierdos cuando éramos más pequeños; busquemos a aquellos familiares que queremos y que tiene mucho tiempo que no sabemos que ha sido de ellos, probemos aquella comida que nunca nos hemos permitido comer; rompamos relaciones que sabemos que son enfermizas y que seguimos manteniendo de forma obsesiva.
Pero principalmente permitámonos ver la vida desde otro ángulo totalmente distinto al que usamos hoy para resolver nuestra existencia; cambiemos de lugar y veamos desde arriba o desde abajo cada problema o vicisitud que se nos atraviese en el camino.
Ya comencé hoy conmigo, abrí mi ventana de la oficina justo cuando llovía a cantaros y me propuse escuchar el canto de las gotas al caer, me deleite con su melodía e intente escuchar si a través suyo el Gran Arquitecto del Universo me permite escuchar los pensamientos más íntimos de su creación.
Cambio es una palabra que esgrimen los Gurus de hoy para decirnos y recordarnos que todo muta y se transforma; Correcto es cierto pero hagámoslo a nuestro modo y a nuestro ritmo.

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