domingo, 15 de marzo de 2009

Comprension psicologica de las catastrofes

El objetivo de este trabajo es estudiar los efectos de las catástrofes y su afrontamiento desde un punto de vista psicológico. Tras definir el concepto de catástrofe se debate teóricamente acerca de los fenómenos psicológicos con los que se asocia, como lo son el pánico colectivo, la ansiedad, el estrés, los estados de crisis y el estrés postraumático. Se propone un modelo predictivo sobre el riesgo de sufrir las personas un trauma con afectación psicológica (estrés postraumático) ante una situación catastrófica. Después de definir la formación y la motivación de logro desde una óptica teórica alternativa a la tradicional y entendidas ambas como herramientas para superar las consecuencias adversas de una catástrofe, se exponen además una serie de estrategias psicológicas para la intervención mientras ésta tiene lugar y cuando ya ha ocurrido; es decir, estrategias cognitivas y conductuales para el control de la ansiedad, la crisis personal, el estrés y el estrés postraumático. Por último, se debate acerca de los conceptos de placebo y nocebo por considerarlos de gran utilidad para aumentar la capacidad de afrontamiento de los damnificados ante los múltiples condicionantes negativos de una catástrofe.



La intervención en crisis es una modalidad de trabajo del psicólogo y está cada vez más extendida en el mundo. No obstante, la mayoría de las intervenciones en crisis se enfocan en las problemáticas psicológicas y psiquiátricas subsecuentes. Las crisis asociadas a desastres naturales o humanos son objeto de las intervenciones psicológicas, porque generan un desequilibrio en los sistemas de funcionamiento individual (biopsicosocial) y comunitario, así como un impacto negativo a nivel económico y del desarrollo de una región o país. Sin embargo, según la literatura revisada, no se tienen informes respecto a las intervenciones psicológicas cognitivo-conductuales de las crisis por desastres. Lo anterior conduce a identificar un reto para los clínicos e investigadores cognitivo-conductuales que quieran contribuir en este campo con un enfoque basado en las pruebas, impactando en los programas de salud mental y de salud pública con terapias cuyo coste-eficacia sean positivos.


La terapia cognitivo conductual es atractiva como modelo de intervención en crisis por una serie de razones. Una de las más significativas es, “porque la mayoría de los conceptos de la terapia cognitiva y conductual es consistente con las ideas compartidas habitualmente sobre la naturaleza humana; el terapeuta neófito puede asimilarlas fácilmente” (Beck, 1976, p. 318). Las teorías de la terapia cognitivo-conductual se describen fácilmente y, algo más importante, el vínculo entre la teoría y la práctica está claro. Debido a la facilidad de aprendizaje,
las técnicas de terapia cognitiva y conductual hacen también que el trabajo con la intervención en crisis sea mucho más satisfactorio para el terapeuta. Al utilizar tanto los elementos cognitivos como los conductuales, el terapeuta cognitivo conductual está bien preparado para vérselas con el amplio rango de crisis.

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