Bolivia afronta días clave por referéndum
A menos de una semana de la consulta para revocar o refrendar al presidente, su vice y ocho prefectos, crece la tensión
El presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, inició ayer la etapa final de su campaña con la que busca ser ratificado por el referéndum del domingo próximo, en el que cuenta con casi 60 por ciento de aprobación según las últimas encuestas, y frente al que se declaró dispuesto a “profundizar el socialismo, si el pueblo lo pide”.
La oposición, que hasta la semana pasada apostó a la suspensión de la consulta, se prepara a su vez para intentar vetarla o anularla en el Congreso, alegando un supuesto cambio de reglas planteado por la Corte Electoral.
Morales dijo ayer: “Algunas encuestas que vienen del exterior dicen que la mayoría de los bolivianos plantea socialismo, por lo que si el pueblo nos pide socialismo, vamos a profundizar el socialismo”.
El presidente hizo el anuncio en Warizata, un municipio situado a 90 kilómetros al oeste de La Paz, cuyos habitantes, en su totalidad campesinos de la nación aymara, son partidarios suyos y anticiparon varias veces que defenderán incluso con las armas a su gobierno.
Una encuesta de Ipsos Apoyo Opinión y Mercado difundida ayer dice que es precisamente en la ciudad de El Alto, área de influencia de esa comunidad aymara, donde Morales tiene su mayor caudal de apoyo político, con 90 por ciento. Según el estudio de la encuestadora privada, realizado entre el 19 y el 27 de julio, a ese nivel de aprobación en El Alto le siguen La Paz, con 73 por ciento; Cochabamba, con 53 por ciento, y Santa Cruz, con 34 por ciento.
Gallup International, por su parte, indicó que según una encuesta realizada en los nueve departamentos del país y en una escala de uno a siete, el promedio de aprobación a la gestión de Morales es 4,31.
Los discursos de campaña de Morales y la profusa propaganda que difundieron ayer todos los medios insisten en que en el referéndum “están en debate dos programas de gobierno, dos modelos económicos: nacionalización o privatización de los recursos”.
Pero la consulta del domingo está aún rodeada de incertidumbre y persisten algunas demandas de suspenderla mientras la oposición se apresta a invalidar sus resultados en el Congreso. Un sector disidente de la confederación de campesinos y el partido opositor Poder Democrático Social (Podemos) se sumaron al planteamiento de suspender el referéndum hasta que el Tribunal Constitucional falle sobre tres recursos de nulidad todavía sin resolución.
El debate sobre el revocatorio se centró en las últimas horas en la fórmula para interpretar sus resultados, tras una decisión de la Corte Nacional Electoral (CNE) acordada con sus filiales regionales que altera los porcentajes regulados por ley para ratificar o revocar a los prefectos. Tanto el gobierno como la alianza conservadora Podemos (oposición) han restado validez a la resolución de la CNE, al indicar que es el Congreso Nacional quien debe modificar la ley que regula la consulta.
La ley del revocatorio establece que una autoridad quedará revocada en su cargo si los votos contra su gestión (el “no”) superan tanto el número de sufragios como el porcentaje de apoyo que cosecharon en las elecciones de 2005, cuando fueron elegidos. En el caso de los gobernadores, el respaldo electoral que obtuvieron en 2005 se sitúa entre el 38 y el 48 por ciento, mientras que Morales y su vice fueron elegidos con un 53,7.
Opositores regionales alegan que estos criterios perjudican a los prefectos. El presidente de la CNE, José Luis Exeni, acordó con cortes departamentales que un prefecto sólo sea revocado si el “no” a su gestión supera el 50 por ciento de los votos.
A menos de una semana de la consulta para revocar o refrendar al presidente, su vice y ocho prefectos, crece la tensión
El presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, inició ayer la etapa final de su campaña con la que busca ser ratificado por el referéndum del domingo próximo, en el que cuenta con casi 60 por ciento de aprobación según las últimas encuestas, y frente al que se declaró dispuesto a “profundizar el socialismo, si el pueblo lo pide”.
La oposición, que hasta la semana pasada apostó a la suspensión de la consulta, se prepara a su vez para intentar vetarla o anularla en el Congreso, alegando un supuesto cambio de reglas planteado por la Corte Electoral.
Morales dijo ayer: “Algunas encuestas que vienen del exterior dicen que la mayoría de los bolivianos plantea socialismo, por lo que si el pueblo nos pide socialismo, vamos a profundizar el socialismo”.
El presidente hizo el anuncio en Warizata, un municipio situado a 90 kilómetros al oeste de La Paz, cuyos habitantes, en su totalidad campesinos de la nación aymara, son partidarios suyos y anticiparon varias veces que defenderán incluso con las armas a su gobierno.
Una encuesta de Ipsos Apoyo Opinión y Mercado difundida ayer dice que es precisamente en la ciudad de El Alto, área de influencia de esa comunidad aymara, donde Morales tiene su mayor caudal de apoyo político, con 90 por ciento. Según el estudio de la encuestadora privada, realizado entre el 19 y el 27 de julio, a ese nivel de aprobación en El Alto le siguen La Paz, con 73 por ciento; Cochabamba, con 53 por ciento, y Santa Cruz, con 34 por ciento.
Gallup International, por su parte, indicó que según una encuesta realizada en los nueve departamentos del país y en una escala de uno a siete, el promedio de aprobación a la gestión de Morales es 4,31.
Los discursos de campaña de Morales y la profusa propaganda que difundieron ayer todos los medios insisten en que en el referéndum “están en debate dos programas de gobierno, dos modelos económicos: nacionalización o privatización de los recursos”.
Pero la consulta del domingo está aún rodeada de incertidumbre y persisten algunas demandas de suspenderla mientras la oposición se apresta a invalidar sus resultados en el Congreso. Un sector disidente de la confederación de campesinos y el partido opositor Poder Democrático Social (Podemos) se sumaron al planteamiento de suspender el referéndum hasta que el Tribunal Constitucional falle sobre tres recursos de nulidad todavía sin resolución.
El debate sobre el revocatorio se centró en las últimas horas en la fórmula para interpretar sus resultados, tras una decisión de la Corte Nacional Electoral (CNE) acordada con sus filiales regionales que altera los porcentajes regulados por ley para ratificar o revocar a los prefectos. Tanto el gobierno como la alianza conservadora Podemos (oposición) han restado validez a la resolución de la CNE, al indicar que es el Congreso Nacional quien debe modificar la ley que regula la consulta.
La ley del revocatorio establece que una autoridad quedará revocada en su cargo si los votos contra su gestión (el “no”) superan tanto el número de sufragios como el porcentaje de apoyo que cosecharon en las elecciones de 2005, cuando fueron elegidos. En el caso de los gobernadores, el respaldo electoral que obtuvieron en 2005 se sitúa entre el 38 y el 48 por ciento, mientras que Morales y su vice fueron elegidos con un 53,7.
Opositores regionales alegan que estos criterios perjudican a los prefectos. El presidente de la CNE, José Luis Exeni, acordó con cortes departamentales que un prefecto sólo sea revocado si el “no” a su gestión supera el 50 por ciento de los votos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario