¿Afectará la salida de Olmert a las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos?
Analistas políticos de ambas partes del muro siguen divididos sobre la capacidad del primer ministro israelí Ehud Olmert para impulsar el establecimiento de un plan de paz regional tras anunciar que abandonará su puesto después de las primarias de su partido, el Kadima, el próximo mes de septiembre.
Sin embargo, si en algo coinciden es en lo oscuras que se presentan las conversaciones de paz con los palestinos.
El miércoles, Olmert anunció que no se presentaría a las primarias de su partido el próximo 17 de septiembre, y que abandonaría su puesto como primer ministro para permitir a su sucesor formar un gobierno.
Olmert había sido perseguido por acusaciones de corrupción y una caída de su popularidad, que se situó en 2006 muy por debajo del 20 por ciento tras su inconclusa guerra contra los militantes de Hizbolá en el sur del Líbano.
Pese a que Olmert anunció que dimitiría para permitir al nuevo presidente del Kadima crear un nuevo gobierno, podría permanecer como primer ministro interino durante meses mientras su sucesor trabaja para crear una nueva coalición.
A menos que el futuro presidente del Kadima, partido que sólo cuenta con 29 escaños en un parlamento de 120 miembros, logre formar una nueva coalición que permita una rápida resolución interna a la crisis, unas nuevas elecciones resultarían inevitables.
Mientras, atentos a las evoluciones en el seno del Kadima se encuentran dos ex primeros ministros: Benjamin Netanyahu, del partido Likud, y que se opone a la mayoría de las concesiones sugeridas por Olmert en las conversaciones de paz, y Ehuf Barak, del partido Laborista.
"Creo que perdimos una gran oportunidad de hacer algo significantivo en Oriente Medio con Olmert", declaró a Xinhua Yariv Oppenheimer, director de la organización izquierdista israelí Peace Now.
"Espero que en los próximos meses que todavía tenemos él y sus socios en Siria y en la Autoridad (Nacional) Palestina sean lo suficientemente inteligentes para tener algo hecho. La gente que vendrá después de Olmert no será tan capaz de establecer algo", dijo Oppenheimer.
Anotó que los dos últimos meses de los que Olmert dispondrá para ejercer influencia sobre la política israelí son cruciales para asegurar el proceso de paz en curso.
Sin embargo, algunos analistas creen que la caída en espiral en la ley y el orden palestinos tras la división política entre los seculares de Fatah, en Cisjordania, y los extremistas militantes de Hamas, en la Franja de Gaza, están resultando claves en la falta de progresos del proceso de paz.
"Justo ahora, con la Autoridad Palestina en plena ruptura parcial y gobiernos rivales en el poder en Ramala y en la Franja de Gaza, no es que las condiciones estén listas para un próximo giro en el proceso de paz", declaró el embajador Dore Gould, presidente del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén.
"Es crítico que los palestinos ordenen su casa antes de poder hablar sobre acuerdos de paz en los que trabajar", dijo Gould.
Por su parte, Ghassan Khatib, vicepresidente de la Universidad de Birzeit, cercana a Ramala, tampoco cree que la marcha de Olmert vaya a cambiar o no la situación.
"No creo que este desarrollo vaya a cambiar el ya estancado proceso de paz", indicó Khatib a Xinhua.
"La debilidad del liderazgo israelí y problemas intenos como la división entre Gaza y Cisjordania, y entre Fatah y Hamas, no están alineados de forma alguna con un serio progreso en el proceso de paz como para interrumpirse a raíz de la ausencia de Olmert", dijo Khatib.
Pese a que la Casa Blanca ha dicho que su objetivo de unir a Olmert y Abbas en un proceso de paz sigue en curso, la política estadounidense ha quedado eclipsada poco a poco por las próximas elecciones nacionales.
"Las negociaciones de paz que han tenido lugar no estaban mostrando avance alguno y la mayoría de los analistas no esperaban ver cambio alguno derivado de las perspectivas del liderazgo tanto en Israel como en Palestina, y asimismo de las próximas elecciones en Estados Unidos", explicó Khatib.
Con el proceso de paz relativamente lento, cerca de tres años de hostilidad por parte de los militantes de Gaza tras la retirada de las tropas israelíes de Cisjordania sólo han empujado a la opinión pública israelí más a la derecha, creen algunos expertos.
"Tras la retirada y el ascenso de Hamas en Gaza, la opinión pública israelí ha girado más a la derecha en Israel y cualquier líder que llegue en el futuro estará menos abierto a un proceso de paz que Olmert", dijo Oppheimer.
Que avance o no el proceso de paz depende de "una mezcla de opinión pública" y liderazgo, según Oppheimer

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